Lagos, montañas y bosques asombran en el Parque Nacional Banff

Lago Peyto en Banff, Alberta, Canadá - Nicolas Veracierta
Vista panorámica del Lago Peyto en Banff, Alberta, Canadá

 

Canadá recibe a los miles de turistas que cada año se acercan a Banff, su Parque Nacional más antiguo, dispuestos a maravillarse por la inmensidad y esplendor de las Montañas Rocosas de este país,sus parajes, sus colores y sus posibilidades; esta zona, con su aparentemente, interminable cantidad de lagos, cada uno más hermoso que el anterior, sus extensos bosques de gran espesura, una carretera solitaria que invita a la aventura, y un cielo despejado, que pareciera estar a siglos de distancia de las bulliciosas ciudades, aun así, presenta todas las comodidades para el turista más exigente, y la promesa de una estupenda experiencia, de esas que no se olvidan.

Icefield parkways (o la autopista de los campos helados), es la ruta panorámica de las Rocky Mountains canadienses, une las regiones de Banff con Jasper en Alberta, mostrando impresionantes glaciares a cada lado de la carretera, así como grandes extensiones de coníferas y vistas a los cuerpos de agua, que brillan como espejos.

Lago Moraine, también llamado Satoru Kikuchi en lengua nativa, es parte de la gran cantidad de lagos presentes en la región, a los que se suman, Lago Louise, Peyto, Brewster’s Shadow Lake, Lake O’Hara, Lago Malice, Emerald Lake, Vermillion, MInnewanka, y muchos más que son atractivos ineludibles para los turistas.

Ferrocarril, caballo, automóvil, góndola o a pie son las maneras de recorrer los recodos de este parque, el cual fue nombrado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1984; siendo el segundo de toda América del Norte, luego del Parque Yellowstone en Estados Unidos.

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