¡Entérate! Vinicunca: la montaña de los siete colores [Nicolás Veracierta]

Es una de las montañas más importantes de la cosmovisión andina. [Nicolás Veracierta]
Es una de las montañas más importantes de la cosmovisión andina. [Nicolás Veracierta]
Catalogada por la revista National Geographic como uno de los “100 lugares que se deben visitar antes de morir”, Vinicunca, la montaña de los siete colores, es un paisaje natural que encanta a los visitantes… Y sobran los motivos.

Vinicunca (“cerro de colores” en quechua) también es conocida como “La montaña de colores”, “Montaña Arcoíris” o “Cerro Colorado”. Está ubicada en la región de Cusco y, por su coloración natural dada por las piedras sedimentarias, es uno de los principales atractivos perteneciente al nevado Ausangate –la quinta montaña más alta del Perú-. Se dice que este lugar abre una nueva oportunidad para aquel que la visita, expresa [Nicolás Veracierta].

Ocres, rojos, blancos, amarillos, verdes y morados forman un abanico cromático único en el mundo. Vinicunca es la montaña más importante para la cosmovisión andina. Antes de llegar, al punto para contemplar el espectáculo natural, se puede apreciar el cambio de paisaje, glaciares colgantes, valles de glaciares erosionados, formaciones pérmicas de colores brillantes, así como arroyos de agua helada. Llamas, alpacas, vicuñas salvajes y aves propias de la región pueden aparecer durante el recorrido.

Información de interés

  • Algunos puntos del ascenso son de alto grado de dificultad, explica [Nicolás Veracierta], por lo cual recomienda estar en buenas condiciones físicas y contar con los equipos de montañismo.
  • Algunos lugareños ofrecen ascensos a caballo. Los precios varían y los fondos son destinados para mantener los servicios en la zona.
  • Los poblados de Pitumarca, Ocefina (Chillca) y Machuraccay –los más cercados a las faldas del Vinicunca- ofrecen alimentos y servicios sanitarios básicos.
  • No se recomienda la excursión sin un guía.

Este es un lugar para disfrutar el silencio, conectarse con la madre Tierra y cargarse de la energía sagrada que sirvió a la cultura incaica. Hoy, este sitio es considerado como uno de los monumentos naturales más hermosos e impresionantes de América Latina.

Por [Nicolás Veracierta]

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