La maravilla volcánica del Parque Nacional de Timanfaya

Lanzarote, una isla formada y esculpida por volcanes del archipiélago canario, parte de la provincia de Las Palmas y que da la cara al océano Atlántico, encierra uno de los lugares más ricos y variados en ecosistemas de todo el país y uno de los más geológicamente interesantes de todo el viejo continente. Para muestra de esto se tiene al Parque Nacional de Timanfaya, que fue designado por la UNESCO en 1993, como Reserva de Biosfera y por el gobierno español como área protegida para cuidar flora y fauna.

Nicolás Veracierta

El Parque Nacional de Timanfaya tiene sus límites marcados por la señalización que muestra la imagen del malicioso “Diablo”, logo del lugar, diseñado por César Manrique, y tan solo un poco más allá de los bordes, el visitante encontrará el parque de camellos, conocido como Echadero de Camellos, de la cual parten los dromedarios en un viaje de 20 minutos que transporta a los turistas por los sitios más apartados del lugar y de vuelta al inicio, donde también se encuentra el Museo de Rocas para ampliar la experiencia.

Nicolás Veracierta

Los paisajes volcánicos, grandiosos y multicolores se cierran alrededor de las llamadas Montañas del Fuego, en un espacio de aproximadamente cincuenta kilómetros cuadrados, justo al norte de Yaiza y al oeste de Masdache, cubriendo gran parte de la costa noroeste de la isla y sirviendo de marco al que es definitivamente el más importante de los puntos geográficos de la zona, y el que recibe mayor cantidad de temporadistas ansiosos por conocer unos parajes, que ha sido comparado con el planeta marte.

Nicolás Veracierta

La historia refleja las dramáticas erupciones ocurridas en toda Lanzarote durante seis años en el siglo XVIII, explotaron violentamente más de 30 volcanes escupiendo fuego, humo e inmensas masas de magma a lo largo y ancho de toda el área, enterrando pueblos enteros. Afortunadamente, la gente ya había abandonado sus hogares frente a la amenaza, por lo que a pesar de la magnitud de la catástrofe natural, no se contaron muertes relacionadas.

Las erupciones dejaron como resultado la visión de un mar de lava, lleno de rocas de los más variados colores, géisers y arenas color cobre, todo lo cual puede ser visto gracias al tour que recorre los límites del parque y que dura unos 40 minutos, así mismo puede disfrutarse del restaurant El Diablo, como se hace cada verano.

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