Nicolás Veracierta leyo: Contando experiencias…

Durante la semana temática dedicada a la biodiversidad animal del Campus infantil de verano “Espacio Alfranca”, los participantes realizaron una actividad especial dónde pudieron conocer en profundidad el mundo de las aves a través del anillamiento científico. Javier, el anillador, les mostró en qué consiste esta técnica de marcaje dirigida al estudio y a la conservación de las aves silvestres.

Esta experiencia no dejó indiferente a los participantes, y Eva Tejero, de 12 años, decidió escribir sobre esta jornada en otra de las actividades del campus.

“Hoy, jueves 19 de Julio de 2018, hemos estado anillando aves con nuestros compañeros en La Alfranca. En realidad hemos estado anillando pájaros, que es así como se llama a las aves pequeñas.

El anillamiento científico es un proceso mediante el cual un anillador le coloca una anilla en la pata (o un cartel en el ala si es grande el ave) con un número (que lleva tanto la anilla como el cartelito)  este  número  le identifica y se anotan los datos. Estos datos varían, desde la edad del animal en el momento del anillamiento, el peso, hasta el sexo.

Hemos estado en el observatorio, donde estaba el anillador, Javier, divididos en dos grupos.

IMG_2747Los mayores con algunos de los pequeños hemos visto varios pájaros. Entre ellos están el verderón macho, de colores muy vistosos, el torcecuellos, que es un ave que cuando se asusta  imita a una serpiente y que es el único pájaro carpintero migratorio de Europa.

Los medianos y pequeños que quedaban hemos visto muchos pájaros, con nosotros estuvo la tele para hacer un reportaje sobre el anillamiento científico.

Vimos dos tipos de ruiseñores, el común y el bastardo, que es único ave que tiene solo diez plumas en la cola. También vimos una curruca capirotada, un carricerín común, una mirla, una hembra de verderón, un agateador y un jilguero también conocido como cardelina….

Después de estar con Javier y de que nosotros mismos pudiéramos soltar a los pájaros anillados, hemos ido al antiguo convento para hablar sobre los problemas que causamos a los animales, hablamos de venenos, cepos, de los salvapájaros, que son una especie  de pinza que se coloca en los cables para que no choquen contra ellos las aves al volar.

También hablamos sobre el hospital de animales salvajes que hay en La Alfranca. Es el único hospital de animales silvestres de todo Aragón.

Aquí se cura sobre todo a las aves, aunque también hay mamíferos y también galápagos. Hay una área  con jaulas para quebrantahuesos,otras zonas para buitres y otras con tortugas…

Nos han dicho que si encontramos a algún animal salvaje herido o muerto debemos llamar al 112, para que vengan a recogerlo.

Nos lo hemos pasado muy bien y hemos aprendido mucho.

¡VIVAN LAS AVES¡” 

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