Nicolás Veracierta: Timanfaya, increíbles montañas de fuego

Islas Canarias es un regalo a ojos del visitante dada la variedad de paisajes y la belleza de sus horizontes. Pero un punto en particular de su geografía, lleva al turista a un lugar que parece de otro planeta, los tonos cobrizos, grises y amarronados de las laderas de Timanfaya, los mudos testigos de los fenómenos volcánicos ocurridos en el lugar hace dos siglos y medio, que cambiaron la apariencia del terreno para siempre, cubriéndolo todo en cenizas y dando paso al crecimiento de promontorios y colinas que antes no estaban allí, así como la aparición de ocurrencias únicas aún estudiadas por los vulcanólogos.

El Islote de Hilario, una de las paradas más interesantes de este monumento natural, es también el punto más álgido de las llamadas anomalías geotérmicas que ocurren en el parque, estas no son más, ni menos, que subidas de temperatura fuera de lo común en la superficie de la tierra, en este caso, representadas por los muy famosos geiseres, escapes de agua y vapor espontáneas al ras del suelo; aquí también está localizado, el famoso restaurant, “El Diablo, de amplia fama internacional.

La Ruta de los volcanes es quizá la atracción más buscada, pues es la que lleva al visitante a pasearse por un sendero desde el que se puede apreciar estos monstruos naturales en todo su esplendor; también son dignos de mención, las excursiones a camello por la zona.

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