Parque Nacional de la Chapada de los Guimarães, un regalo a los sentidos

Mato Grosso al centro-occidente de Brasil traduce su nombre como “Bosque Espeso” lo que da fe de la gran cantidad de maravillas naturales que acobija en su seno, y siendo la tercera zona de mayor extensión en todo el país suramericano es de esperarse que la conservación y protección de estos hábitats sea materia importante para quienes la viven y quienes la visitan, de allí que el Parque Nacional de la Chapada de los Guimarães situado en esta zona haya ganado reconocimiento como un lugar a experimentar.

Vista panorámica de Chapada de los Guimarães.
Vista panorámica de Chapada de los Guimarães.

Cuiabá capital del estado se encuentra a poco tiempo de recorrido del parque, lo que hace su acceso bastante fácil por carretera para aquellos turistas propios y extranjeros que quieran constatar su belleza por si mismos en sus 300 kilómetros de superficie, en los cuales podrán encontrar las muy características formaciones rocosas que sirven como asientos naturales para poder apreciar las vistas que el horizonte ofrece, cascadas, pantanos, ríos, saltos de agua y mucho más.

Velo de Novia, un paraje natural inigualable.
Velo de Novia, un paraje natural inigualable.

Velo de Novia, por ejemplo, es una de las paradas obligatorias en el recorrido, es una caída de agua que alcanza los 85 metros de altura que termina en una pequeña y tranquila laguna que los temporadistas utilizan para bañarse y retozar, alrededor de esta se han construido ciertas atracciones y servicios turísticos como cabañas y restaurantes para mayor comodidad de estos.

El ecoturismo es la actividad más realizada en este monumento natural, puesto que los distintos paseos y tours a lo largo y ancho de su extensión brindan la oportunidad de disfrutar del cambiante entorno que a cada kilómetro parece transportar al caminante a un lugar completamente distinto, pero siempre lleno de magia.

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