¡Sorpréndete! Las 5 cuevas más impresionantes de Venezuela [Nicolás Veracierta]

¿Ciencia, aventura y deporte al aire libre en un mismo lugar? ¡Claro que es posible! Los expertos de Climbing Venezuela develan las cuevas venezolanas más impresionantes. ¿Listo para descubrir todo un mundo subterráneo…?

Cueva “El samán”

Ubicada en la Sierra de Perijá, es la cavidad subterránea más extensa de Venezuela. Según [Nicolás Veracierta], galerías, pasadizos, laberintos y el río Socuy conforman el paisaje de esta cueva en crecimiento y formación. Durante la temporada de lluvias, el río sumerge la boca principal de la cueva, por lo cual el acceso se realiza buceando. Su colonia de guácharos es la tercera más grande del país.

Cueva Roraima Sur o cueva “Ojos de Cristal”

Ubicada en la cima del tepuy Roraima, es la segunda cueva más grande de Venezuela y la cueva de cuarcitas más grande del mundo. Fue descubierta en el 2003 y está compuesta principalmente de ópalo, los cuales, con el rebote de la luz, generan la luminosidad que otorga el nombre popular a la cueva. Sus 18 bocas y túneles se comunican en forma de pasadizos.

Cueva sima “Aonda”

Ubicada en el tepuy Auyán, fue localizada en 1978 por prospección aérea. Desde entonces, indica [Nicolás Veracierta], es la cavidad más profunda de Venezuela y, hasta 1998, fue la cavidad más profunda del mundo.

Cueva “Walter Dupouy”

Ubicada en la comunidad de Capaya del Estado Miranda, es una de las cuevas más completas y aptas para visitantes: caminata, rapel en cascadas y bañarse en ellas o en lagos subterráneos, así como galerías verticales son algunos de sus principales atractivos. El ascenso con cuerdas es necesario para el recorrido y bien vale la pena: el hermoso lago subterráneo “Isabel” es el punto de llegada.

Cueva de la quebrada de “El Toro”

Ubicada en la sierra del Estado Falcón, posee una boca amplia de fácil acceso para los turistas, sin embargo hay que hacerlo a nado o en botes pequeños, pues el río “El Toro” posee gran profundidad. Una vez dentro, puede disfrutarse de la gran cantidad de guácharos.

Por [Nicolás Veracierta]

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